Hay una idea que quiero compartir contigo en este Diario Creativo porque tiene mucho que ver con la forma en la que entiendo la creatividad y también con mi propio camino como artesana: tener talento no significa hacerlo todo bien desde el principio.
Durante mucho tiempo podemos confundir el talento con la facilidad. Pensamos que una persona tiene talento porque parece saber hacer algo sin esfuerzo, porque sus trabajos quedan bonitos o porque lleva muchos años practicando. Pero cuando observamos el proceso con más atención, descubrimos que detrás de aquello que admiramos suele haber muchas horas de práctica, errores, pruebas, cambios de opinión y proyectos que no salieron como esperábamos.
En el trabajo artesano esto se ve especialmente bien. Cuando cogemos un ovillo y una aguja, cuando intentamos aprender un punto nuevo o cuando queremos transformar una idea que tenemos en la cabeza en algo que podamos tocar, necesitamos tiempo. A veces el resultado no se parece en absoluto a lo que habíamos imaginado. El punto queda diferente, la combinación de colores no funciona, tenemos que deshacer varias vueltas o simplemente descubrimos que aquella idea que parecía estupenda no era para nosotras.
Y eso no significa que no tengamos talento.
Significa que estamos aprendiendo.
Para mí, la creatividad también consiste en permitirnos ese proceso. No todo lo que hacemos tiene que convertirse en un proyecto terminado, en un producto que podamos vender o en algo que podamos enseñar. Algunas cosas simplemente nos sirven para experimentar. Nos ayudan a descubrir qué nos gusta, qué no nos gusta, qué queremos aprender y hacia dónde queremos llevar nuestro trabajo.
Creo que esto es especialmente importante cuando llevamos años haciendo muchas cosas para los demás y hemos tenido poco tiempo para preguntarnos qué queremos hacer nosotras. Recuperar la creatividad puede empezar de una manera muy sencilla: volver a hacer algo con las manos porque nos apetece. Sin necesidad de justificarlo, sin tener que convertirlo inmediatamente en algo útil y sin compararlo con el trabajo de otra persona.
Tengo talento no tiene que ser una afirmación perfecta que repetimos delante del espejo hasta convencernos. Puede ser simplemente una invitación a mirar nuestro propio trabajo con un poco más de atención.
Tal vez tengas facilidad para combinar colores. Tal vez se te dé bien explicar algo que acabas de aprender. Tal vez tengas paciencia para repetir un proceso hasta encontrar la forma que buscas. Tal vez seas capaz de encontrar soluciones cuando algo no funciona. Tal vez tengas una manera particular de elegir materiales, de ordenar una composición o de imaginar un proyecto.
Todo eso también forma parte del talento.
Y hay otra cosa que me parece importante: el talento no siempre aparece en aquello que hacemos desde hace más tiempo. A veces descubrimos una capacidad nueva cuando nos permitimos probar algo diferente. Por eso me gusta mantener la curiosidad. Aprender una técnica, cambiar un material, probar una combinación de colores, escribir una idea, hacer una fotografía diferente o simplemente sentarnos a crear sin saber exactamente cuál será el resultado.
La creatividad necesita espacio para crecer.
En mi caso, el Diario Creativo nace también de esa necesidad. No quiero que sea solamente un lugar donde hablar de crochet, patrones o proyectos artesanos. Quiero que sea un espacio donde podamos hablar de lo que ocurre mientras creamos: las dudas, los aprendizajes, las decisiones, las ideas que aparecen, las cosas que dejamos a medias y también aquellas que finalmente conseguimos terminar.
Porque detrás de cada pieza terminada hay una persona que ha tenido que aprender a hacerla.
Y esa persona también merece reconocimiento.
Quizá hoy puedas mirar alguna de las cosas que has hecho durante los últimos años y preguntarte: ¿qué habilidades he desarrollado sin darme cuenta? Puede que encuentres más de las que imaginabas.
No necesitas tener una trayectoria perfecta. No necesitas saber exactamente cuál será tu próximo proyecto. Tampoco necesitas compararte con alguien que lleva veinte años haciendo aquello que tú acabas de empezar.
Puedes empezar desde donde estás.
Puedes aprender.
Puedes equivocarte.
Puedes volver a intentarlo.
Y puedes reconocer que ya tienes capacidades que merecen ser desarrolladas.
Por eso he querido que la primera tarjeta de esta colección diga precisamente «Tengo talento».
No como una promesa de éxito, sino como un recordatorio. Antes de exigirnos más, quizá también necesitamos reconocer lo que ya sabemos hacer.
Y desde ahí, continuar.
Y quizá esa sea una de las partes más importantes de crear: aprender a reconocer nuestro propio talento antes de esperar que alguien más lo reconozca por nosotras.
No siempre vamos a recibir aprobación. No todo el mundo va a entender por qué dedicamos tiempo a hacer algo con nuestras manos. Habrá trabajos que gusten mucho y otros que pasen desapercibidos. Habrá proyectos que funcionen y otros que nos enseñen precisamente qué necesitamos cambiar. Si dejamos que nuestro valor dependa únicamente de la respuesta de los demás, será difícil disfrutar del proceso creativo con libertad.
Por eso quiero proponerte algo muy sencillo para esta semana. Busca uno de tus trabajos anteriores, incluso uno que consideres pequeño o imperfecto, y míralo con otros ojos. No pienses solamente en lo que cambiarías. Pregúntate qué tuviste que aprender para hacerlo, qué decisiones tomaste, qué problema resolviste y qué parte de ti está presente en ese trabajo.
Quizá descubras que llevas mucho tiempo haciendo cosas que antes pensabas que no sabías hacer.
Eso también es crecer.
La creatividad artesana tiene algo que me gusta especialmente: podemos ver nuestro aprendizaje. Una pieza guarda las decisiones que tomamos mientras la hacemos. Un punto que antes nos costaba y ahora hacemos sin pensar. Una combinación de colores que hoy elegiríamos de otra manera. Un patrón que necesitó varios intentos. Una idea que comenzó siendo pequeña y terminó convirtiéndose en algo completamente diferente.
Todo forma parte del camino.
Y quizá por eso «Tengo talento» sea un buen punto de partida para esta colección de tarjetas. Porque antes de hablar de potencial, de sueños, de éxito o de confianza, hay algo que necesitamos hacer: reconocer que tenemos capacidades propias y que podemos seguir desarrollándolas.
No tienes que demostrarlo todo hoy.
No tienes que convertir cada idea en un proyecto.
No tienes que ser experta para empezar.
Solo necesitas darte permiso para seguir aprendiendo y prestar atención a aquello que haces bien.
Yo quiero hacer lo mismo.
Seguir aprendiendo, seguir creando y seguir descubriendo qué puedo hacer con todo aquello que ya he aprendido. Y, sobre todo, recordar que el talento no es un punto de llegada. Es algo que podemos cuidar, practicar y desarrollar durante toda nuestra vida.
Así que guarda esta tarjeta. No para convencerte de algo que todavía no sientes, sino para recordarte que quizá ya hay mucho más en ti de lo que acostumbras a reconocer.
Y cuando vuelvas a dudar, vuelve también a tus manos, a tus ideas y a todo aquello que has conseguido aprender.
A veces, mirar nuestro propio camino con atención es suficiente para empezar a verlo de otra manera.
Seguimos creando juntas
Gracias por compartir este rato conmigo y por dejarme entrar, una vez más, en ese espacio donde las ideas todavía están tomando forma.
Espero que esta primera tarjeta te acompañe y que, cuando la vuelvas a mirar, puedas recordar que tu talento no tiene que estar terminado para tener valor. Se puede aprender, practicar, cambiar y mejorar. Lo importante es no dejar de darle espacio.
Si quieres seguir formando parte de este camino creativo, puedes acompañarme también en mis otros espacios. Allí seguimos hablando de creatividad, crochet, proyectos, aprendizajes y de todo aquello que vamos construyendo poco a poco.
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[VERSIÓN EN AUDIO Y LECTURA ACOMPAÑADA]
Si prefieres escuchar esta reflexión en audio mientras trabajas en tu taller o rincón de labores, he preparado la versión locutada en vídeo para que pueda acompañarte durante tu tiempo de trabajo.
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Y si este Diario Creativo te está gustando, puedes responder a este correo y contarme qué significa para ti tener talento. Me encantará leerte.
Hasta la próxima,
Montserrat
Diario Creativo
By Montserrat Pérez



